Día del Libro

La libertad es una librería

Joan Margarit

Este Día del Libro de 2020 será diferente. Nos ha pillado desubicadas, ¿quién iba a pensar que secuestrarían este mes de abril? ¿Quién iba a pensar que íbamos a celebrar Sant Jordi de esta forma tan atípica? Nosotros, que somos proclives a celebrar en la calle… Quizá sea buena ocasión para homenajear a los libros leyéndolos y no solo comprándolos. Quizá sea el momento de hacer un repaso a las recomendaciones —os hemos dejado en el blog unas cuantas—, de hacer una lista de imprescindibles que no nos queremos perder en este 2020. Pero, sobre todo, quizá sea el momento de comprometernos con un sector que va a quedar muy tocado con motivo del confinamiento.

Está habiendo mucha polémica en torno al cierre de las librerías —en contraposición a los estancos, por ejemplo— pero también sobre la estrategia del sector: aquellas librerías que aun teniendo plataforma de venta online han decidido promover la compra aplazada frente a quienes hacen envíos durante el confinamiento. La polémica está en las redes y desde Primera Persona tenemos claro que se debería haber dejado a la elección de las librerías abrir, ya que consideramos que los libros son un bien de primera necesidad, sobre todo cuando no podemos salir de casa para acceder a la cultura. Los libros alimentan el alma, como se suele decir. Entendemos, no obstante, que algunas librerías no hayan querido exponer a los repartidores al riesgo del contagio, y eso es algo que también les honra, máxime viendo la precariedad en la que se mueve el sector logístico del reparto a domicilio.

En este sentido, las grandes plataformas se revelan, una vez más, como los ganadores en esta guerra desigual. Fomentando un comercio fruto de un capitalismo voraz que pone a su servicio la globalización y que, en última instancia, nos ha traído hasta aquí. Una globalización sin límite que amenaza con destruir el comercio de proximidad y que representa una competencia desleal hacia las librerías de barrio, aquellas que construyen redes, que fomentan la lectura, que son pilares de la cultura que surge en torno a los libros.

Es por ello que desde Primera Persona nos sumamos a las iniciativas que nos animan a apoyar a las librerías que tenemos más cerca: las del barrio. Que el mes de abril no sea un mes perdido para nuestros libreros y libreras: encarguemos libros, compremos por adelantado, optemos por la opción de venta online si la tienen habilitada, adquiramos vales regalo para regalar o tarjetas solidarias… Pero no dejemos de lado a la pequeña librería que tenemos en el barrio y que depende de nosotros para poder seguir abierta. No las dejemos caer, porque las librerías de proximidad ejemplifican como nadie la resistencia activa al movimiento globalizador y homogeneizador que nos amenaza. Cada librería tiene su propia idiosincrasia. Busca la que más encaja con tu personalidad y hazla tuya, intégrala en tu vida cotidiana. Escuchar en estos días que hay librerías que no volverán a abrir sus puertas, como los editores, nos da mucha lástima.

Las librerías son a su vez el pilar sobre el que se sostiene el sector del libro: desde las editoriales hasta las escritoras. Y qué duda cabe que abril y mayo son meses cruciales para la industria.

Los integrantes de Primera Persona no nos imaginamos a corto plazo cenando en un restaurante o yendo a un festival de música, pero esperamos poder volver pronto a nuestras librerías preferidas (a gastar el dinero ahorrado en cañas y conciertos).

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