Tú, yo, nosotros
El mundo hay que fabricárselo uno mismo, hay que crear peldaños que te suban, que te saquen del pozo. Hay que inventar la vida porque acaba siendo verdad
— Ana María Matute
Primera Persona tiene una doble perspectiva. Una primera aproximación individual, donde cada uno se convierte en el Yo —desde la perspectiva de autora, escritor, lectora, bloguerx— que interacciona con el proyecto como sujeto, en singular. Siendo la aproximación más inmediata, también es la más sencilla. Pero Primera Persona pretende dar un paso más allá e incidir en lo colectivo, pasar del singular al plural, del Yo al Nosotros.
El proyecto Primera Persona surge del amor, como todas las grandes empresas a lo largo de la historia. El amor en primera persona del singular: Yo amo —escribir, crear, leer—; pero también del plural: Nosotros amamos. Porque es evidente que en un mundo tan interconectado, tan global, el Nosotros cobra una especial relevancia. Lo singular se vuelve plural y la empatía, el ponerse en el lugar del otro, es el hilo conductor de toda historia de amor.
Primera Persona se nutre, además, de unos principios sólidos e irrenunciables, que no por obvios se tienen que dar por sentado: el amor y la empatía no tienen razón de ser si no es de la mano del feminismo, de la defensa de la igualdad en el mar de la diversidad, de lo común y lo glocal, si no es reconectando con nuestro entorno, tanto natural como social. En definitiva, este proyecto pretende ser espejo de la sociedad plural que nos rodea, evitando la heteronormatividad y el modelo patriarcal obsoleto pero aún imperante en muchos ámbitos.

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